las palabras,
materia prima
"Advierte que hay tres géneros de hombres en el mundo: los unos que por hallarse ignorantes no escriben, y esos merecen disculpa por haber callado y alabanza por haberse conocido; otros que no comunican lo que saben: a éstos se les ha de tener lástima de la condición y envidia del ingenio pidiendo a Dios que les perdone lo pasado y les enmiende lo por venir; los últimos no escriben de miedo a las malas lenguas: esos merecen reprensión pues si la obra llega a manos de hombres sabios, no saben decir mal de nadie; y si de ignorantes ¿cómo pueden decir mal sabiendo que si lo dicen de malo, lo dicen de sí mismos, y de bueno no importa, que ya saben todos que no entienden?
Quevedo "Los sueños"
Zenón decía que cuando dices carro un carro pasa por tu boca. Sabemos que, por desgracia, esa intensidad no es habitual en nuestra relación con el lenguaje; nuestro lenguaje cotidiano está invadido por repeticiones que, más que mostrar, nos ocultan sentidos. La intención de este curso es contarte algunas trampas para "desbloquear" esa relación. "Sólo se deberían usar palabras que se hayan cargado de un sentido nuevo" dice Elías Canetti algunos siglos después, y esa necesidad de "cargar de sentido" frente a la repetición; de renovar la relación con las palabras como condición necesaria para la escritura, es sobre la que trabajó el OULIPO (Obrador de Literatura Potencial) cuyos trabajos iremos conociendo ya que han sido grandes inspiradores de este curso.
Los próximos temas, nos mantendremos alejados del concepto romántico de inspiración. No es que no creamos en los "minutos de gracia", pero son totalmente inútiles si no tenemos un papel donde anotar: el contacto frecuente con palabras, el hábito, es el mejor modo de que las fuerzas oscuras se desaten y además nos pillen trabajando. El compromiso que queremos adquirir contigo desde el principio es el de formar parte de tus rutinas. El peor enemigo de la escritura es la inconstancia, eso lo sabemos todos los que escribimos. Con nuestras visitas intentaremos seducirte para que crear esos hábitos de escritura te resulte agradable, si ya los tienes habrás comprobado que escribir es, en cierto modo, sumar poquitos, semanalmente te enviaremos textos, apuntes y ejercicios, también algunos retos, y desde aquí estaremos esperando para leer aquello que escribas y acompañarte.
Las buenas lecturas parecen decir a los buenos lectores “ahora sigue tú”. Claro que prolongar una historia es sólo uno de los modos de seguirla. Una historia también se puede “seguir” adentrándose en ella. Apropiándose de las cuitas de Zeno para dejar de fumar, de la imagen de los visillos del carruaje de Madam Bovary, de los molinos de viento de Don Quijote, que soplaron hasta inflar la imaginación de quienes nunca los han leído. Seguir la historia de ese modo es una tarea imprescindible para quien escribe, la literatura se nutre de literatura, y para escribir hay que desarrollar un talante de lector determinado. Lector de segundo grado llama Umberto Eco al que intenta reconstruir la arquitectura y recorrer todos aquellos vericuetos que recorrió el autor para escribir la obra. Seguir esos vericuetos a través de lecturas es uno de los principales propósitos de este curso. Esperamos que desde el principio las propuestas sean mutuas y tú añadas a los textos que hemos seleccionado los que elijas, además de los que escribas.
Los textos que hemos vinculado aquí son algunos de los que podrían ilustrar este tema. Antes mencionábamos el estado de atención necesario para llevar a cabo cualquier proyecto de escritura. Proponemos que tu estado de atención se fije también en la lectura. Si las palabras son los materiales, las citas son los andamiajes para escribir; pero de eso hablaremos en otro tema. Una de las tareas que enriquecerán el proceso es el hábito de tomar anotaciones, esperamos que a esta lista de lecturas propuestas vayas añadiendo las que tú encuentres relacionadas con ellas, así lograremos que todos los temas queden abiertos, pletóricos de posibilidades y listos para ser comentados, compartidos, matizados. Simplificando; para que nos faciliten una de las tareas más placenteras y fructíferas: hablar de literatura.
En este curso intentaremos aprovechar aquellos materiales que ya existen en la red y es nuestro propósito integrarlos en este ritmo lento que la lectura requiere. Te recomendamos que imprimas y leas con tranquilidad.
Hemos elegido los textos desde esa convicción de que nuestra labor, más que en redactar apuntes tediosos, consiste en ceder la palabra. Y para comenzar con buen pié primero se la cedemos a José Luis Sampedro (¤1)quien nos propone una de las metáforas recurrentes de la escritura, la construcción, y nos describe el ánimo necesario para abordarla; la obsesión provocada, el estado de alerta. Después Fernando Savater (¤2) nos recomienda los juegos de palabras como trabajo de lo serio "como si la lengua se sacase la lengua a sí misma para entenderse mejor" y se refiere a "'las personas graves" que son, entre otras, aquellas que nos explicaron la literatura ordenada en épocas y autores, disecada en tópicos que nos impedían ver el torbellino de relaciones que entraña y su festivo "laberinto verbal" . Escribir es un acto posterior al de percibir y se basa en él. Tendremos que reaprender a mirar, para después reaprender a nombrar a "captar la extrañeza de lo cotidiano", como nos recomendaba Cortázar(¤3). De Francisco Umbral (¤4)hemos elegido un texto escueto, bello y tajante; "el lenguaje habla por nosotros" . "Después de escribir, releo, por ver dónde he traicionado la palabra, dónde he puesto la que no era. Un lenguaje omnipotente y autónomo que nos atraviesa y al que poco a poco aprendemos a escuchar. Las palabras saben de nosotros lo que nosotros ignoramos de ellas. Elias Canetti(¤5)sueña con "un hombre que olvida las lenguas hasta no comprender cuánto se dice en ellas" nombra el lenguaje que unos párrafos antes revindicaba Femando Savater, el que perdimos con la infancia, dónde el sentido va más allá de las palabras para hacerse sonido. El oído es, sin lugar a dudas, el órgano de la escritura y escribir es también escucharse a uno mismo después de haberse hecho las preguntas correctas.