Curso de iniciación al guión cinematográfico
Capítulo I
Introducción al guión cinematográfico.
De todos los géneros artísticos, el que más influencia ha tenido en la civilización occidental, a lo largo de estos últimos cien años, ha sido el Cine. El poder hipnótico de la imagen, su capacidad de seducción global, ha conseguido traspasar las fronteras y emocionarnos, quedando íntimamente ligada a nuestro propio aprendizaje emocional.
Las generaciones actuales aprenderán a enfrentarse a sus sentimientos de odio, dolor, amor o deseo, en parte gracias a los iconos que antes lo han hecho por ellos desde la pantalla de un cine. Las chicas aprenderán a besar a un hombre fijándose en Angelina Jolie, como sus hermanas mayores lo hicieron con Julia Roberts diez años atras, o como sus madres con Marilyn en los cincuenta y sus abuelas mucho antes, gracias a la Garbo. Y lo mismo ocurrirá con los hombres.
Duros, putas, homosexuales, soldados, cantantes, madres y padres, abuelas, yonquies curas, enfermeras, niños, monstruos, extraterrestres. El cine nos lo has mostrado a todos. Sigue haciéndolo engendrando incansablemente historias, que, en el mejor de los casos, reflejan el mundo que nos rodea, avivan nuestra imaginación e impactan en nuestros sentimientos.
Desde que Hollywood se convirtió en Industria, los grandes magnates de los estudios se dieron cuenta que, para perpetuarse, no era suficiente con mostrar al mundo el fulgor de sus glamorosas estrellas, además hacía falta contar con un grupo de escritores (casi todos ellos tipos mal pagados, algunos bebedores, pero todos con un tremendo talento) capaces de proporcionar la materia prima imprescindible para mantener a los espectadores clavados en sus butacas. Historias, historias e historias. Un manojo impagable de guiones magros, lúcidos y sorprendentes, que sembraron las bases de lo que conocemos como Cine, hasta el día de hoy.
Lo que nos depare el futuro depende hoy, como entonces, en gran parte, del talento que sean capaces de destilar en la soledad de sus mentes, frente a sus ordenadores portátiles (como antes lo fueron las máquinas de escribir) esa rara raza de seres, llamada guionistas. Porque un guión redondo es lo más parecido a un orgasmo inesperado. Ocurre rara vez y hace falta técnica para repetirlo.
Este curso pretende ofrecer a sus alumnos una serie de pautas que contribuyan a despertar ese talento. A través del estudio y disfrute de películas y guiones y de la práctica, trataremos de descubrir las claves de un buen guionista debe manejar, antes de enfrentarse a un proyecto cinematográfico maduro, orientando y corrigiendo, si fuera necesario, pero por encima de todo, buscando potenciar lo que de original y único tiene cada individuo a la hora de enfrentarse a su propio guión, a su propia historia.
Lo primero que debemos tomar en consideración, al iniciar este camino, es que el guión, una vez acabado (lo que llamaremos "la versión final", que, a su vez, será fruto de sucesivas revisiones) será el único elemento de que disponga el equipo técnico antes de que el metraje eche a rodar y seguirá siendo la pieza imprescindible hasta que el director grite: Toma final. Ese montón de folios fusilados por mil notas al margen, indicarán quién aparece en cada escena, qué tiempo hace, qué objetos aparecen en pantalla, etc. Por eso resulta crucial que, al escribir, tengamos en consideración cada detalle y seamos capaces de tener en mente, a cada nueva secuencia, el engranaje global que forma la película. Cualquier desliz, por pequeño que sea, puede dar al traste con la credibilidad, e incluso la coherencia, de todo el proyecto. En cine todo debe tener un por qué. Esto no es una novela, la imaginación del espectador no cuenta. El círculo debe cerrarse.
Por eso es importante recordar que, cuando aún no existe un solo fotograma real, cuando aún no se ha rodado ni una escena, la película ha debido ser recreada y vista mil veces antes por el guionista en su cabeza. Y esa idea es la que debemos recordar antes de enfrentarnos a la aventura de escribir un guión propio.