No por casualidad hemos escogido el inicio de El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger. Se trata de una de las novelas más leídas por los jóvenes de todo el mundo occidental y no fue escrita por su autor pensando sólo en lectores jóvenes. Puede ser, pues, un buen ejemplo de todo lo que hermos dicho acerca de la búsqueda del interlocutor y la delimitación genérica de la llamada literatura juvenil.
Partiendo de este texto de Salinger te proponemos el primero de los ejercicios de escritura.
Observa cuánta información ofrece el narrador de El guardián entre el centeno nada más empezar:
Estilo directo y desenfadado que da una idea de:
a) La clase social del individuo que cuentab) Su juventud
c) El tipo de relato al que nos enfrentamos (peripecia vital contada en primera persona)
Es curiosa la referencia a David Copperfield tan al principio. Esta novela de Dickens también ha sido durante décadas un clásico para los lectores jóvenes y otra coincidencia- tampoco fue escrita específicamente para ellos.
Crea expectativa al referirse a un episodio especialmente destacable que le ocurrió las pasadas Navidades y al que ha seguido otro de internamiento, desde donde escribe.
Introducción del personaje de su hermano, D.B., escritor de éxito meteórico en Hollywood.
Referencia a la escuela de Pencey. Nos da a entender que es una escuela cara aunque acaso con mejor fama de lo que es en realidad.
propuesta 1
Ejercicio de, como máximo, 3000 caracteres (espacios incluidos): Escribe un arranque para una posible historia donde un personaje con un estilo y un lenguaje propios que nos sirvan para caracterizarle se presente y dé algunas pistas de su vida que sirvan para generar expectativas en el lector.