:
Escribir series de televisión:
De la idea al guión
tema 1
¿Qué queremos contar?
Una serie de televisión, o ficción en el argot profesional, no es más que un programa de televisión dramatizado que se emite dividido en capítulos. Por regla general, cada una de estas partes, episodio, forma parte de una misma unidad narrativa y está protagonizado por los mismos personajes principales.
Después de presentar el curso con semejante definición científica, se me plantean una serie de preguntas que quizá vosotros podáis contestar: ¿creéis que David Chase en algún momento de su vida utilizó la definición anterior para crear Los Sopranos? ¿O que Alan Ball se la aprendió de memoria para dar vida A dos metros bajo tierra? La respuesta es sencilla NO.
Este curso tiene una finalidad muy clara, aprender a escribir series de televisión, aprender a crear series de televisión, aprender a ser guionistas de tele. Y para lograrlo, os aseguro que es más útil la imaginación, el trabajo y la predisposición que la memoria, el estudio o la capacidad de retentiva. Así que, manos a la obra. Olvidar la teoría, abrir vuestras mentes y empezamos.
Todos sabemos qué es una serie de televisión. Quien más o quien menos, a lo largo de su vida, habrá visto más de una. Talvez haya sido un culebrón, quizá una comedia o, quién sabe, a lo mejor un drama de esos de llorar a moco tendido. Está claro, parece que todos conocemos el plato que vamos a cocinar. El único problema es que no tenemos ni la más pajolera idea de cuáles son sus ingredientes y cómo se cocinan. Así que, sin pausa, empecemos a escudriñar la receta y a explicarla paso a paso.
En primer lugar, deberemos responder a una pregunta que si bien tiene un planteamiento muy sencillo, en el fondo presenta una reflexión bastante profunda. La cuestión es la siguiente: ¿qué queremos contar?
La primera pregunta que debemos hacernos al crear una serie de televisión o cualquier otra representación más o menos artística es: ¿qué queremos decir? ¿Qué queremos contar? ¿Qué queremos exponer? Para responder semejante batería no nos basta con resumir la idea, sinopsis o argumento. Nuestro trabajo consiste en descifrar el TEMA.
El tema en las series de televisión no es el contenido general de la historia. El tema de una serie como House no es, simplemente, contar las andanzas y vicisitudes de un médico borde especialista en diagnósticos de enfermedades extrañas. El tema de una serie como Los Soprano no es, exclusivamente, contar las peripecias de un grupo de mafiosos de New Jersey que se pasan el día comiendo pasta, albóndigas con tomate, bebiendo cerveza y matando sin parar. El tema de las series de televisión es algo mucho más profundo e importante y si no me creéis, os lo demostraré con hechos, con pruebas, con ejemplos. O al menos lo intentaré que no es poco.
Como ya hemos dicho, la mayoría de representaciones artísticas versan sobre un tema, un concepto general. En el caso de las series de televisión, por tanto, hablamos de la línea argumental que nos facilita la unidad dramática del producto. O sea, traduciendo y haciéndolo más comprensible. El tema de una serie es el resultado de responder a la pregunta "¿de qué va?"
Por ejemplo, cojamos el drama médico creado por Michael Crichton, Urgencias. Aparentemente estamos ante una ficción que relata los pormenores diarios de un hospital de Chicago, pero, en realidad, su tema, el concepto central de la serie es una reflexión sobre la vida y la muerte. ¿Por qué la acción de Urgencias se desarrolla exclusivamente en el servicio de urgencias? Muy sencillo: porque es allí, de entre todos los lugares de un centro hospitalario, donde se produce un mayor número de fallecimientos, porque es allí donde uno, en apenas unos minutos, se juega el seguir vivo o no. ¿Por qué entre el elenco de personajes de Urgencias no hay un solo traumatólogo? Muy sencillo: porque a este tipo de médicos nunca se les mueren los pacientes. Creo que, por ahora, no hay conocimiento de que alguien haya fallecido por un esguince de rodilla o una luxación de hombro.
El ¿de qué va una serie? es una pregunta con dos contestaciones posibles. La primera de ellas, la sencilla, consiste en resumir en dos líneas la trama general y la segunda, la reflexiva, consiste en analizar lo que el autor ha querido decirnos con su obra. Por lo tanto hablamos de la diferencia que hay entre mirar un cuadro y observar un cuadro. Cuando como espectadores nos situamos frente a un cuadro podemos quedarnos sólo con lo que se muestra o ir más allá e intentar completar las intenciones del artista. Por ejemplo, El Guernica de Picasso, ¿es una sucesión de extraños personajes, seres y animales amorfos sobre un fondo negro y blanco o un alegato contra la guerra?
El tema de las series determina la historia o historias que vayamos a contar. Es cierto que no siempre, nuestros personajes y guiones tendrán una ligación directa con él, pero sí que debería estar presente de alguna manera. Por ejemplo, si en Urgencias, su tema es una reflexión sobre la delgada línea que separa la vida y la muerte, está claro que en todos sus capítulos, todos sus personajes y todas sus tramas no podremos plantearlo, pero sí debería estar en algún personaje y en alguna trama. En el fondo ése es su sello de identidad. Lo que los telespectadores esperan ver.
La mayoría de la series tiene de fondo un tema, independientemente de su género. Si hasta ahora lo hemos comprobado en los dramas, pasemos a continuación a descubrirlo en las comedias. Analicemos, por ejemplo, el caso de Friends. En esta gran ficción, una de las mayores revoluciones televisivas de los últimos años y la evolución lógica de otro gran fenómeno, Las Chicas de Oro, se habla simple y llanamente del miedo a crecer, el miedo a madurar. Tanto es así, que una vez finalizada la serie, los guionistas y creadores decidieron que el "spin off" debería estar protagonizado por el personaje de Joey, ese actor algo corto de miras, pero bastante guapo y atractivo, que es interpretado por Matt Leblanc. La razón principal fue que Joey era el único protagonista de la serie original que seguía soltero, no tenía hijos, continuaba siendo fóbico al compromiso, carecía de cualquier tipo de trabajo fijo o sueldo regular y seguía enganchado irremediablemente a Los vigilantes de la playa. O sea que Joey tenía todos los ingredientes necesarios para continuar siendo, pasados los treinta años de edad, el Peter Pan perfecto, el protagonista de una secuela, Joey, que iba a tratar el mismo tema que su precursora, Friends: el miedo a crecer.
Pero continuemos y sigamos jugando. ¿Y en Los ángeles de Charly, qué? ¿Cuál era su tema? En esta serie el concepto de la misma era la liberación de la mujer. Sí, la liberación de la mujer frente al machismo dominante. No olvidemos la época en la que se emitió, finales de los años 70, ni el contexto general de aquella sociedad. Los ángeles de Charly tenía como objetivo dar valor a la figura femenina otorgándole el protagonismo principal con un rol, el de policía, hasta la fecha sólo interpretado por hombres. Y si no me creéis, analizad la figura del único protagonista masculino, el tal Charly, un tipo de trato exquisito, amable y cordial, pero a quien, curiosamente, nunca se le veía la cara. ¿Qué significa esto? Muy fácil, una 'castración', consciente o inconsciente, de lo masculino en toda regla.¿Pero y en Cheers? ¿Cuál es el tema de esta famosa serie sobre la vida en un bar de Boston? En mi opinión esta ficción habla de la amistad como sustituto de la familia. No hay que olvidar que por aquella época, los 80, el concepto de familia tradicional acababa de morir y con ello comenzaban a aparecer nuevos modos de compartir la vida con los demás. Por cierto, ¿os acordáis del estribillo de la famosa canción de la cabecera? Sí. ¿No? Os lo recuerdo. Más o menos decía algo así como que te gusta ir al bar porque es el lugar donde todo el mundo conoce tu nombre. Es decir, donde nadie te hace sentir extraño. Está claro, ¿no? ¿Dónde no te sientes extraño? En tu casa. Y por cierto, otra pregunta, relativa a esta serie, ¿cuántos de los personajes de Cheers estaban casados felizmente con hijos? ¿Uno? ¿Dos? Ninguno. Es más, todos representaban diferentes maneras de convivir. Por ejemplo, Carla, aquella camarera sin pelos en la lengua, estaba divorciada varias veces y convivía con su variada prole, varios hijos de distintos padres. Sam Mallone, el eterno don Juan, vivía sólo. Norm, el maravilloso Norm, era el prototipo de hombre infelizmente casado que para no estar en casa se pasaba la mayor parte de su tiempo en el bar poniendo a caer de un burro a su mujer. Cliff, el cartero, compartía casa con su madre viuda. En fin, como veis, se trataba de un grupo de lo más desestructurado familiarmente.
Como hemos podido comprobar la mayoría de las series tienen un tema y reflexionan sobre el mismo en la casi totalidad de sus capítulos y tramas. El tema de las series no es un artificio artístico ni tampoco es un refinamiento intelectual para buscarle tres pies al gato ni para ofrecer un producto más críptico. El tema de las series es uno de los valores más importantes para fidelizar al telespectador. Saber, inconsciente o conscientemente, de qué trata una serie nos provoca la necesidad ineludible, el deseo irrefrenable de querer saber más. Y es que, ya se sabe, la curiosidad es uno de los instintos más primarios del ser humano.
Bueno, y una vez expuesto qué es el tema de las series, pasemos a explicar cuántos tipos hay:
Tema universal.
Argumento que no depende de una moda en concreto ni de un contexto social determinado. Su éxito, por tanto, no está sujeto a la emisión del producto en una época concreta. Por ejemplo, cojamos el tema de Los Soprano, el poder. Este mismo tema lo podemos encontrar en otras series, aparentemente muy diferentes, como la inolvidable serie de la BBC, Yo Claudio. Basada en la obra homónima de Robert Graves, esta ficción narraba la vida del emperador romano Claudio y su familia.
A pesar de que estas dos series se desarrollan en dos momentos de la Historia totalmente diferentes y en lugares totalmente opuestos, en ambas se habla del mismo asunto ya que en ambas ficciones su contenido está relacionado con el concepto del poder. Por tanto, podemos decir que los temas universales se adaptan a todos los momentos, a todas las épocas y a todos los lugares donde se desarrollen nuestras series. Por cierto, el hecho de que Los Soprano y Yo Claudio compartan el mismo tema no es pura casualidad ya que las relaciones entre la mafia y la Roma clásica son bastante evidentes. Y si no me creéis, como muestra un hecho: el gran capo mafioso Bernardo Provenzano, detenido en el pequeño pueblo de Corleone el 11 de abril de 2006, cifraba sus mensajes de tal manera que a la posición de cada letra en el alfabeto italiano se le sumaba un tres (A=4, B=5, C=6 ) Casualmente a este método se le conoce como "Cifrado César" ya que era el utilizado, hace ya más de 2000 años, por Julio César para comunicarse con sus generales. ¡Qué pequeño es el mundo!
Tema contextual.
Argumento que refleja la realidad social de un momento determinado y cuyo éxito depende de la emisión del producto en una época concreta. Por ejemplo, Los ángeles de Charly. Esta serie fue la pionera en situar, por primera vez, a la mujer como protagonista total. Obviamente este hecho venía definido por el contexto social de la época, de ahí su éxito inmediato.
Resumiendo: el tema de una serie es aquel que nos condensa el contenido de la misma, es la firma de su creador, su huella dactilar, su ADN intransferible. Aunque dos series repitan el mismo tema, al ser su desarrollo y perspectiva diferentes, no se contradice el hecho de que el concepto de la serie es el elemento que las hace únicas y diferentes al resto.
Ahora bien, ¿qué concepto nos ronda la cabeza? ¿A qué tema solemos recurrir inconscientemente cada vez que escribimos algo? Muchas veces, sin saberlo, la mayoría de nosotros estamos trabajando constantemente con un mismo tema en nuestras obras. Sin darle importancia, acumulamos libros, novelas que siempre versan sobre la misma obsesión. Sin querer atesoramos como locos una serie de películas que, a pesar de sus distintas fechas, actores y creadores, todas tratan sobre un mismo argumento. Quizá sea verdad aquello de que nos pasamos una vida entera investigando y analizando una sola obsesión y que nuestras obras son la muestra palpable de ese mundo, de esa curiosidad. Ahora que sabemos que existe algo en nuestras vidas que nos ronda por la cabeza, lo mejor será descubrir qué es. Y, de esta manera, tal vez podamos crear una serie.