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TEXTO:
GABRIEL
Habla, Anselmo. ¿Por qué puedes precisar esa fecha con tanta seguridad?ANSELMO
Porque estuvo a punto de ocurrir una desgracia con el pequeño, y yo tuve toda la culpa. Eramos tres amigos inseparables, el niño, el perro y yo.LAURA
¿El perro ? ¿Qué perro?ANSELMO
El "Galopo", el mejor que hubo en la casa. Un día, de pronto, empezó a ponerse muy extraño: se escapaba del niño y de mí; de todos los que quería. Tardamos en darnos cuenta, hasta que vimos que era pleno verano y que también escapaba del agua. Era la rabia. Ya ve: nosotros tardamos tres días en saberlo, y él lo sabía ya , sabía que no debía acercarse a nosotros porque llevaba la muerte consigo. Cuando el padre lo supo, como el animal andaba siempre con la criatura, tuvo un miedo que le cegó: el miedo siempre aconseja mal. "¡Ni un minuto más, Anselmo! ¡Ahora, ahí mismo!" Y bajó a encerrarse en la cueva para no oír. ¿Qué iba a hacer yo? Era mi obligación, pero no quisiera ver a nadie en mi lugar. Ahí estaba el "Galopo", delante de mí, atado al poste, con los ojos más grandes que nunca y temblando como una hoja Imagínese si me habría visto miles de veces con la escopeta, y, sin embargo, temblaba; porque los animales no son como nosotros ; ellos lo sienten en el aire, y él sabía que aquel día la escopeta era para él. Tres veces me la eché a la cara y no pude. Por fin, apreté los dientes para darme fuerza, y tiré. Entonces fue cuando oí aquel grito que no se me borra. Era el niño, que lo había visto todo, escondido ahí, entre los álamos Cuando me volví a él con la escopeta en la mano, ¿qué pensaría que le iba a hacer? ¡Lo creyó, estoy seguro! ¿Y por qué no? ¿No acababa de hacerlo con el otro? Se le pusieron los ojos grandes, mirándome de fijo, y temblando como el perro , ¡igual que el perro! Y así fue cayendo delante de mí, primero de rodillas, después de golpe ¿Comprende, señor? Era la primera vez que el niño veía la muerte.LAURA
Basta, Anselmo. Y gracias.GABRIEL
Ahora, vete tranquilo. Si aquel día le hiciste un daño sin querer, ahora acabas de hacerle un gran bien.ANSELMO
Ojalá. Yo sé que él ni siquiera se acuerda de esto; imagínese , dos años. Pero ya ve, amigos , nunca más hemos vuelto a ser amigos.ACT II
LA LLAVE EN EL DESVÁN
por Alejandro Casona (1903-1965)